¡Que mala noche he pasado!, no me puedo quitar de la cabeza el momento de antes de ayer con Michel, ¡estuvo tan cerca!, que tonta soy, me moría de ganas porque me besara y lo dejo y me dejo con las ganas... llevo dos noches soñando con ese puto momento y en como hubiese acabado, claro esta que por mis ojeras me despierto enseguida para no pensar mas en ello..... No ha dado señales de vida, ¿se habrá dado por vencido ya?¿se habrá enfadado conmigo por quitarle la cara? o peor aun ¿habrá vuelto con su ex o liado con otra? ¡Hay dios!, ¡Esther céntrate puñetas! ¡Estas con Alberto, que no se te olvide!, y ahora dúchate corriendo, desayuna por el camino y vete que llegar tarde...
Me repetí la ultima frase a lo largo de la mañana como un mantra, casi ni podía concentrarme en lo que estaba haciendo en el cursillo, cada vez se me hace mas pesado, ¿¡¡a quien coño le importa como tratar a un empresario!!?, son como todos, los llamas de usted les ofreces lo que lleves en la bandeja y una sonrisa amable y en el bote.... no es tan complicado, son hombres...
Sin almorzar, ni comer, ni merendar me dispongo a salir del edificio donde estamos dando el curso, ¡esto es explotación! no nos dejan ni cinco minutos para una barrita energética, ¡negreros!..... Cuando salí el calor de Alicante me dio la bienvenida, lo cogí con fuerza y camine hasta casa, había aprendido la lección así que nada mas salir me puse las sabrinas y castigue a los tacones a ir todo el camino en el bolso, "¡que comodidad joder!", pensé cuando empece a caminar, me gustan los tacones pero joder, el no sentarse en todo el día y estar de aquí para allá cansa y mata, para eso donde estén unas sabrinas se quite el resto...
Al llegar a casa, mientras buscaba las llaves en el bolso, un coche hizo sonar su claxon, lo escuche tan cerca que saque la cabeza del bolso para ver como Michel bajaba del coche...
Michel
--¿Podemos hablar un momento?
Asentí como tonta y nos metimos en el edificio, una vez ya en mi casa deje el bolso con los tacones dentro y las llaves en la entrada, me fui directa a la cocina y cogí agua fresca y dos vasos, me tome mi tiempo para salir bebiendo un vaso grande antes de nada porque me había quedado seca, cuando salí deje la jarra y los vasos en la mesa de café y me senté en el sofá a su lado, cerca pero no pegados, con distancia...
Michel
--(mira a los pies de ella y sonríe) ¿Hoy no llevas los tacones?
Esther
-- ¿Eh? ¡Ah! si, están en el bolso, aprendí la lección el otro día, me queda una semana y tres días para terminar el curso con una vez que acabe con los pies muertos es suficiente....
Michel
--Lastima..... (coge un vaso y lo llena, bebe un poco y la mira...) Esther lo que paso el otro día.... no quería forzarte a nada, solo..... (coge aire) he estado demasiado tiempo sin ti....
Esther
--Michel yo.....(mirando sus manos en su regazo)
Michel
--(interrumpiéndola) Da igual.... Mira hagamos una cosa, yo se que estas con él y que aunque te lo pida de mil formas no lo vas a dejar así que te propongo algo (capto toda su atención) yo voy a estar contigo, las veces que pueda en esta semana y pico que te queda de cursillo, en ese tiempo seré solo, SOLO un amigo mas, no haré por besarte, tocarte y abrazarte aunque me muera de ganas, lo prometo, y si al final de este tiempo tu decides seguir con él yo me alejare para siempre, me convertiré en ese, SOLO, solo un amigo, ¿qué te parece? ¿hay trato?
No sabia que decir, me quede paralizada, mi cerebro carburaba a toda velocidad, no quería pasar tiempo con él sabiendo lo que todavía siento pero por otro lado no me lo había quitado de la cabeza desde la otra noche, ¿y si así, pasando tiempo con él, era la forma de eliminarlo de mi sistema?, era arriesgado... Alberto estaba con su hermano en no se donde del pacifico y nos comunicábamos vía e-mail seria complicado que se enterara y quería probar mi teoría...
Esther
--Esta bien, probemos a ver que sale de todo esto....
Michel
--(con una gran sonrisa) ¡Bien! pues, empecemos mañana, te llevare a cenar a un bar de unos amigos, te encantara... ¿dónde haces el curso? iré a buscarte...
Le di la dirección y se despidió con un casto beso en la mejilla, un escalofrío recorrió mi espalda cuando lo hizo.... esa noche tampoco dormí, pero no porque no quisiera verlo, sino porque estaba ansiosa por hacerlo...